"Una Fidelidad Que Produce Valentía"
Texto Bíblico: 1 Samuel 17:4-50
MENSAJE:
Ser realmente valiente no solo es pelear o luchar fuertemente con cualquiera que se ponga en frente de nosotros, no es tampoco ofrecer unos cuantos golpes a alguien y, ni mucho menos a hacer lo que muchos te animan que hagas, y es completamente incorrecto delante de los ojos de tu Creador.
La valentía que Dios demanda de nosotros no tiene nada que ver con una fuerza física, sino más bien con un deseo y una decisión firme de ser fieles a Él, para así poder lograr ser valientes y no temer ante cualquier adversidad (Josué 1:7).
- La valentía proviene de tener un corazón limpio, alerta y un espíritu dispuesto a enfrentarse a cualquier situación.
- La valentía más que una simple cuestión de poder y de fuerza, es también la demostración de fidelidad a Dios, en demostrar que Él está con nosotros, porque si Él es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31). Esta demostración también consiste en: no mostrar a Dios el gran gigante que tenemos frente, sino más bien en mostrar a nuestro gigante el Dios Grande y Poderoso que tenemos de nuestro lado.
Para poder ser fieles a Dios, debemos entender que somos:
- Valientes al saber que, quién está con nosotros es mayor que nuestro adversario (2 Crónicas 32:7).
- Valientes de estar seguros que Dios es soberano sobre nuestras batallas (2 Samuel 10:12).
- Valientes en confiar en Dios ciegamente y saber esperar en Él (Salmos 31:24).
No hay "gigante" más grande que Dios, y ningún problema se compara a su Soberanía y Poder.
David fue completamente fiel a Dios en todo momento, y por esa fidelidad fue recompensado, logrando así, que él pudiera vencer su gigante llamado Goliat. De la misma manera Dios promete luchar y pelear nuestras batallas difíciles, si primero aprendemos a confiar en Él y ser fieles a Él en todo momento.

CONCLUSIÓN:
Si logramos permanecer muy fieles a Dios, inmediatamente se produce una valentía muy grande en nosotros para poder luchar contra cualquier enemigo que se nos ponga en frente. Dios nos promete ayudarnos en cada momento adverso de nuestras vidas, jamás nos dejará solos, él peleará nuestras batallas cuando ya no podamos, pero lo único que desea es que cada uno de nosotros permanezcamos fieles, tomados de sus manos y rendir nuestras vidas por completo en su presencia para que podamos confiar ciegamente en lo que Dios puede hacer por nosotros. Seamos como David, siempre permaneció fiel hasta el final, y Dios lo ayudó en todos los momentos de su vida, incluso mucho antes de ser rey. Por tal razón sigamos su ejemplo, practiquemos la fidelidad y Dios que siempre permanece fiel a nosotros peleará por nosotros y con nosotros.

